
Creo que debo dedicar un trocito de un post a la botella de Anciano que acabo de terminar. Ha pasado años en el armario de la cocina. Ha sido compañera infatigable en los guisos difíciles y dicharachera en los momentos de apretón cuando se había acabado otra vez el whiskey de mezclar con la cocacola. RIP, compañera. Te bebo a tu salud. Para mí has significado mucho más que el Veterano de las mudanzas y que el Terry con cocacola que se bebía el Manolo. Y que el Carlos III que duró un lustro en casa de mi vieja. De verdad: RIP.